Emprender siempre supone un reto, pero hacerlo en el entorno digital añade una capa de complejidad extra: visibilidad, herramientas, proveedores, tienda online, redes sociales… ¿Por dónde se empieza? ¿Qué errores se pueden evitar? ¿Qué funciona de verdad? En este artículo recogemos las claves del reto de emprender en digital y ganar visibilidad con los casos reales de Lucía Rodríguez, emprendedora detrás de Mulú Kids y Mulú Art Space, un negocio de ilustración y decoración infantil nacido en Miranda de Ebro.
Digital o tradicional: ¿cuál es la mejor opción para emprender?
Antes de dar el salto, conviene entender qué implica cada modelo. El emprendimiento digital tiene ventajas claras:
- Horarios adaptables: sin necesidad de respetar horarios de apertura ni presencia física obligatoria.
- Sin local: con el consiguiente ahorro en costes fijos (alquiler, suministros, reformas…).
- Ventas centralizadas: toda la operativa de venta se gestiona desde la web.
Pero también tiene sus desventajas, y es importante conocerlas antes de empezar:
- Dificultad para hacerse visible: en internet no existe el tráfico de paso, hay que construir la audiencia.
- El cliente no puede tocar el producto: la fotografía y la descripción lo son todo.
- Mayor inversión inicial en herramientas digitales: una web, una tienda online, pasarela de pago, etc. requieren tiempo y dinero desde el principio.
La clave está en no idealizar ninguno de los dos modelos. El digital ofrece escala y flexibilidad, pero exige constancia, inversión en visibilidad y un dominio mínimo de herramientas tecnológicas.
El primer paso: separar y definir las líneas de negocio
Uno de los errores más comunes al emprender en digital es querer abarcarlo todo desde el inicio. La experiencia de Lucía Rodríguez ilustra perfectamente el camino contrario: separar el negocio en líneas bien diferenciadas desde el principio facilita la comunicación, la segmentación de clientes y la gestión operativa.
En el caso de Mulú Kids, las dos líneas principales son:
Productos: colecciones temáticas, diseños personalizables (con nombres, fechas o datos del cliente), ilustraciones a medida, productos digitales descargables e incluso diseños gratuitos descargables, que sirven como herramienta de captación.
Proyectos: ilustración de cuentos a medida, proyectos colaborativos con escritoras, talleres personalizados para niños, murales en negocios o viviendas particulares y presentaciones en librerías o escuelas infantiles.
Tener clara esta distinción permite construir mensajes distintos para audiencias distintas, y evita que el negocio digital se perciba como algo genérico o difuso.

Conoce a tu cliente antes de vender nada
La segmentación de clientes no es un ejercicio teórico, es una necesidad práctica. Sin saber a quién te diriges, es imposible elegir bien los canales, el tono de comunicación o los productos que vale la pena desarrollar.
En el caso de un negocio de ilustración infantil, el perfil de cliente se puede dividir en dos grandes grupos:
Cliente directo: principalmente mujeres en momentos vitales concretos: decorar la habitación de un bebé, buscar un regalo para un recién nacido, preparar una comunión o un cumpleaños especial.
Cliente B2B: escritoras infantiles, editores, otros emprendedores (escuelas infantiles, librerías, espacios creativos) que buscan colaboraciones, y negocios o particulares que quieren un mural.
Además, existen clientes potenciales a medio plazo: decoradores, interioristas o arquitectos que pueden convertirse en prescriptores y derivar encargos de forma recurrente.
El buyer persona y el mapa de empatía: dos herramientas imprescindibles
Para profundizar en el conocimiento del cliente, dos herramientas se revelan especialmente útiles:
El buyer persona es un personaje ficticio que representa al cliente ideal. Se construye con datos reales (encuestas, entrevistas, observación directa) y permite tomar decisiones de producto, comunicación y precio con mucha más precisión.
El mapa de empatía complementa al buyer persona añadiendo la dimensión emocional: qué piensa, qué siente, qué dice y qué hace el cliente en relación con su necesidad o con el producto. Entender su punto de vista en profundidad es lo que marca la diferencia entre una propuesta de valor genérica y una que conecta de verdad.
Las herramientas digitales que necesitas para empezar
No hace falta tenerlo todo desde el primer día, pero sí conviene saber cuál es la hoja de ruta. Las herramientas básicas para emprender en digital se agrupan en tres grandes categorías:
Para crear
El punto de partida es construir los activos del negocio: la identidad visual, los productos o el contenido. En esta fase, herramientas de diseño y edición marcan la diferencia en la percepción de calidad desde el primer contacto.
Para darte a conocer
Tres elementos son imprescindibles:
- Página web: el único espacio digital que es tuyo de verdad, donde las reglas no las pone un algoritmo.
- Portfolio digital: especialmente relevante en negocios creativos, donde el trabajo habla por sí mismo.
- Redes sociales: el canal más eficiente para llegar a una audiencia fría y construir comunidad.
Para vender
- Tienda online: la infraestructura que convierte la visibilidad en ingresos.
- Pasarela de pago: sin ella, no hay venta posible.
- Packaging: en productos físicos, la presentación forma parte del producto y condiciona la experiencia de compra y las reseñas.
Qué debe tener una web con tienda online (en ese orden)
Un error frecuente es lanzar la web con demasiado contenido desde el inicio, o al contrario, con tan poco que genera desconfianza. La experiencia práctica sugiere este orden de prioridades:
Primeros pasos imprescindibles: productos con imágenes de calidad, tienda online funcional, condiciones de venta claras, información sobre envíos, datos de contacto (teléfono, email) y acceso a redes sociales.
Requerimientos posteriores: sección «Quién soy», portfolio, información legal completa (aviso legal, política de privacidad, política de cookies), descargables y adaptación de la imagen corporativa.
Actualizaciones periódicas: nuevos productos, fotos actualizadas y gestión de precios o códigos promocionales.
Este enfoque evita uno de los errores más habituales: lanzar la web cuando todavía hay pocas ventas o cuando el catálogo no está suficientemente desarrollado, lo que reduce su impacto inicial.
La elección de proveedores: una decisión estratégica
En un negocio de producto físico, los proveedores son parte del negocio, no un trámite administrativo. Los proveedores críticos en un negocio como el de ilustración y decoración infantil incluyen: impresión, fabricación, packaging, logística y envíos, banco y pasarela de pago, gestoría o asesoría, e informática.
Los criterios para elegir bien, por orden de prioridad:
- Cercanía: facilita la comunicación, reduce tiempos de respuesta y apoya el tejido económico local.
- Calidad: un error de un proveedor afecta directamente a tu reputación ante el cliente final.
- Atención al cliente y resolución de incidencias: las incidencias son inevitables; lo que importa es cómo se resuelven.
- Precio: importante, pero no el único criterio ni el primero.
Una práctica muy recomendable antes de cerrar un proveedor es pedir muestras o prototipos. Invertir tiempo en esta fase ahorra problemas, devoluciones y clientes insatisfechos más adelante.

Errores y aciertos: aprender de la experiencia
Errores a evitar
- Plantear el proyecto como una empresa desde el inicio sin humanizar la marca: en negocios creativos, la persona detrás del proyecto es parte del producto.
- No hablar del proyecto ni compartirlo, por miedo o por perfeccionismo.
- No separar las dos líneas de negocio en redes sociales, mezclando audiencias con intereses muy distintos.
- Lanzar la web cuando el catálogo todavía está poco desarrollado.
- No planificar las campañas con suficiente antelación.
Aciertos que merece la pena replicar
- Crear una identidad corporativa sólida desde el principio.
- Reorientar el estilo cuando los resultados no acompañan, sin miedo a pivotar.
- Invertir tiempo en la búsqueda de proveedores y pedir muestras antes de comprometerse.
- Analizar a la competencia de forma regular.
- Acogerse a bonificaciones disponibles para nuevos autónomos (como la tarifa plana o la reducción de cuota).
- Crear la propia web: los cambios son rápidos y depender de un tercero para cada actualización ralentiza el negocio.
- Apostar por combinar técnicas tradicionales y digitales, en lugar de sustituir una por otra.
Oportunidades y retos de cara al futuro
Mirar hacia adelante con criterio es tan importante como aprender del pasado. Algunas de las oportunidades detectadas en negocios creativos digitales son:
- Crear redes de colaboración locales (escuelas infantiles, librerías, otras emprendedoras o proyectos empresariales del entorno).
- Dar el salto a los talleres infantiles presenciales como línea complementaria de ingresos.
- Utilizar las redes sociales para mostrar el proceso de creación, no solo el resultado final.
- Colaborar con otros ilustradores o creativos a través de redes sociales.
- Incorporar herramientas de comunicación profesional como WhatsApp Business.
En cuanto a los retos pendientes, dos destacan especialmente:
Humanizar la marca: mostrarse más en redes, crear contenido en vídeo organizado por bloques temáticos y mostrar los productos de forma más orgánica y cercana. En un mercado saturado de contenido, la autenticidad es un diferencial real.
Organización y planificación del trabajo: el método Kanban se presenta como una solución práctica para gestionar tareas, agendar entregas, fijar citas con clientes y hacer seguimiento de propuestas sin perder el control.
La historia de Mulú Kids y Mulú Art Space demuestra que es posible construir un negocio digital desde un entorno local y con recursos limitados. Pero también muestra que los resultados no llegan solos: hay que definir bien las líneas de negocio, conocer al cliente, elegir los canales con criterio, invertir en herramientas adecuadas y tener la honestidad de revisar los errores para corregirlos.
Si estás pensando en dar el salto al emprendimiento digital, el primer paso es precisamente ese: pararte a pensar antes de actuar, definir a quién te diriges y qué problema resuelves, y construir sobre esa base. Lo demás viene después.








